Si vas leyendo mis artículos, has visto que en terapia gestalt trabajamos con muchos conceptos que se corresponden con aspectos nucleares de nosotros y que intervienen en nuestra relación con los demás (y con nosotros mismos). Otro concepto fundamental en la terapia gestalt son las polaridades.
Ya antes de conocer la terapia gestalt, siempre me ha despertado curiosidad el hecho que parece ser que todo lo que existe tiene un contrario que lo complementa, y que ambos se necesitan para existir. Sin noche, no habría día. La oscuridad existe porque existe la luz, y viceversa. Sabemos lo que es la maldad porque conocemos la bondad. Y así podríamos seguir eternamente.
De modo que lo más natural del mundo es que todo tiene su contrario, y no son una excepción los distintos comportamientos humanos. Por ejemplo, entre la bondad y la maldad hay todo un recorrido entre ambas. Identificarse solamente en una de ellas es negar una parte de uno mismo. Si lo llevamos al trabajo personal, al autoconocimiento, a lo terapéutico, tiene sentido que aceptemos que, de forma natural también todos nosotros nos movemos entre contrarios, entre polaridades, dicho de forma sencilla, todos tenemos un poco de todo.
Como terapeuta Gestalt en Barcelona y terapeuta online, te puedo acompañar a trabajar tus polaridades y cualquier otro asunto que necesites trabajar.
Negar una polaridad
Lo curioso es que todos tenemos tendencia a no reconocer en nosotros algunos aspectos que por definición, también son nuestros.
A veces son aspectos que consideramos negativos y por eso los negamos en nosotros, y a veces tenemos la creencia que no poseemos esa cualidad o habilidad o característica en nosotros quizá porque alguien nos lo ha dicho y así lo hemos introyectado, o porque por algún motivo, situación o explicación de nuestra realidad y vivencia no identificamos en nosotros esa característica.
Es más agradable identificarse con una polaridad aceptada, bonita, que no hacerlo con una que causa rechazo (a los demás o a ti mismo).
Por ejemplo, si te identificas sólo en una de las polaridades generoso-egoísta, sin conocerte, te digo que te replantees tu respuesta. ¿Siempre eres generoso/a? ¿Siempre eres egoísta?
Aceptar tu polaridad
Pongo este ejemplo porque para mí fue revelador reconocer que yo me situaba en la polaridad de generoso. Es cierto que me considero una persona generosa en general, pero obviamente no siempre lo soy. Ahora lo puedo decir y no me duele, porque acepto que también tengo la polaridad de ser egoísta.
¿Me gusta cuando me doy cuenta que soy egoísta? Pues no, en absoluto. Pero lo acepto, y cuando soy capaz de responder a eso desde un lugar sano y productivo, puedo mejorar y aprender de ello. En cambio, cuando no soy capaz de reaccionar de forma sana, quizá me enfado conmigo y luego sigo con otra cosa, miro para otro lado… Y éste soy yo, con todo, con mi generosidad y mi egoísmo.
¿Qué polaridades no aceptas de ti?
Siguiendo con mi ejemplo personal ¿Cómo identifiqué que no reconocía en mí el egoísmo? Pues me di cuenta cuando vi a otra persona hablar de sí misma, con mucha tranquilidad, diciendo que ella era una persona muy egoísta, que le costaba mucho pensar en los demás en muchas ocasiones. Lo primero que sentí fue: “¡¿Y no le da vergüenza decir públicamente esto?!” y al instante sentí envidia, ya que yo no era capaz de decir “cosas malas” de mí.
Eso me ayudó también a identificar que mi posicionamiento en la polaridad de generoso se debía también a esa dificultad mía de reconocer algo negativo en mí en lo que se refiere al carácter, fruto de mi autoexigencia. Ver que otra persona puede aceptar en sí misma algo que para mí era imposible, me ayudó a abrirme a la posibilidad de aceptar también mi parte egoísta, y me dió calma, relajó mi autoexigencia, mi juez interior.
La indiferencia creativa de Friedlaender
El trabajo con las polaridades en terapia gestalt tiene su origen en la visión de las mismas de Salomo Friedlaender (1871-1946).
Este filósofo dijo que cualquier situación o fenómeno tiene dos polos opuestos, y el trabajo que propone es encontrar el punto cero que decimos en terapia gestalt, es decir, lo que él llamó el punto de indiferencia creativa entre las dos polaridades. Desde ese punto cero podemos ver las dos polaridades de la situación o fenómeno y tendremos la oportunidad de ver, experimentar o completar una mitad que quizá no estaba atendida, vivida o completada.
Explora tus polaridades
Te propongo un pequeño ejercicio para que pongas atención a tus polaridades. Busca un espacio lo suficientemente grande como para dividirlo en 3 zonas, puede ser el comedor de tu casa, por ejemplo. Para dividir el suelo en 3 zonas, puedes usar cinta adhesiva de un color que se distinga del suleo, o ropa, o toallas enrolladas, lo que sea, el caso es que veas claramente 3 zonas, 3 rectángulos o 3 recuadros.
Ahora piensa en una polaridad que no identifiques en ti, o que no te permitas o que no tengas explorada.
De las 3 partes en el suelo, la que está en el medio es el punto cero o punto de indiferencia creativa, en la que no estás ni en una polaridad ni en la otra.
Sitúate primero en la zona de la polaridad que sí tienes explorada y te dejas sentir cómo estás ahí, cómo es ser tú desde esa polaridad, desde lo conocido.
Luego ves a la zona de la otra polaridad y haz lo mismo, déjate sentir, ¿cómo estás desde este lugar opuesto?, no le pongas mente, quizá ella no te permite estar ahí, esto es un experimento desde el sentir, desde el estar, ¿cómo está tu cuerpo ahí? ¿cómo estaba en la otra polaridad conocida?
Te lo explico con un ejemplo
Si trabajas las polaridades víctima-perpetrador, en el espacio de uno de los extremos será donde te has sentido perpetrador, piensa situaciones en tu vida dónde has sentido que has hecho daño a alguien.
En el otro extremo pensarás en momentos donde te has sentido dañado/a o abusado/a.
Te vas moviendo por los dos espacios, sintiendo y observando cómo estás en cada uno de ellos, ¿Qué pensamientos vienen? ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Y tus emociones?.
En el espacio central buscas algo reparador, una forma de reconciliarte con esa parte con la que no estás en paz. Deja que venga la información a ti. Si no consigues encontrar ese equilibrio, no pasa nada, lo aceptas y puedes elegir quedarte con una de las polaridades. Será una elección, y no un estar en esa polaridad como automatismo o inercia, ya que haciendo este ejercicio has dedicado un tiempo a observarte y a poner conciencia a tu vivencia en cada una de las polaridades.
Después de llevar a la práctica esta propuesta, ¿de qué te has dado cuenta? Quizá has visto que te sitúas en alguna polaridad de forma poco auténtica (neurótica es la palabra) y esto te da la oportunidad de ampliar tu mapa para que descubras más territorio en el que moverte, vivir, explorar, descubrir, en definitiva, ampliar tu potencial y poder también así tener más opciones dónde elegir, desde un ser más completo y más auténtico.
Como terapeuta Gestalt en Barcelona y terapeuta online, te puedo acompañar a trabajar tus polaridades y cualquier otro asunto que necesites trabajar.
Preguntas frecuentes sobre las polaridades en Terapia Gestalt (FAQ)
¿Todos tenemos polaridades internas?
Sí. Todas las personas tenemos aspectos aparentemente opuestos de nuestra personalidad, como ser fuertes y vulnerables, generosos y egoístas, independientes y necesitados. Las polaridades forman parte de la experiencia humana y no significan que exista una contradicción o un problema.
¿Qué ocurre cuando rechazo una parte de mí?
Cuando rechazas una parte de ti, esa polaridad no desaparece. Con frecuencia sigue manifestándose de forma inconsciente, generando conflictos internos, reacciones desproporcionadas o dificultades en las relaciones. Reconocerla suele ser el primer paso para integrarla de una manera más saludable.
¿Aceptar una polaridad significa estar de acuerdo con ella?
No. Aceptar una polaridad no significa justificar cualquier comportamiento. Significa reconocer que esa parte también existe en ti para poder comprenderla y decidir conscientemente cómo quieres actuar, en lugar de reaccionar de forma automática.
¿Por qué me molestan tanto ciertas actitudes de otras personas?
En ocasiones, aquello que más nos irrita de los demás puede estar relacionado con aspectos de nosotros mismos que nos cuesta reconocer o aceptar. Explorar estas reacciones puede ser una oportunidad para aumentar el autoconocimiento, aunque no siempre ocurre así y cada caso es diferente.
¿Las polaridades tienen relación con la autoestima?
Sí. Cuando una persona solo acepta las partes de sí misma que considera "positivas" y rechaza las demás, suele desarrollar una autoestima más frágil y condicionada. Integrar las propias polaridades favorece una visión más realista y compasiva de uno mismo.
¿Trabajar las polaridades ayuda a tomar mejores decisiones?
Puede ayudar. Cuando reconoces que existen distintas necesidades o tendencias dentro de ti, resulta más fácil elegir cómo actuar de forma consciente, en lugar de sentir que siempre debes responder desde un único extremo.
¿Qué significa integrar una polaridad?
Integrar una polaridad no consiste en situarse siempre en el punto medio. Significa poder acceder a ambos polos según lo requiera cada situación. Por ejemplo, ser capaz de decir "no" cuando es necesario sin dejar de ser una persona amable.
¿Se pueden trabajar las polaridades en terapia aunque no tenga un problema grave?
Sí. El trabajo con polaridades no está reservado para personas con un trastorno psicológico. También puede ser muy útil para quienes desean conocerse mejor, desarrollar mayor flexibilidad emocional y ampliar su forma de relacionarse consigo mismos y con los demás.
¿Cómo trabaja la Terapia Gestalt las polaridades?
La Terapia Gestalt utiliza diferentes recursos experienciales para que la persona pueda tomar conciencia de ambos polos, explorar cómo los vive y favorecer una integración más saludable. El objetivo no es elegir una polaridad y eliminar la otra, sino ampliar la capacidad de elección y la autenticidad.
¿Por qué siento que tengo dos partes dentro de mí que siempre están en conflicto?
Es habitual experimentar deseos o necesidades que parecen opuestas, como querer estar cerca de alguien y, al mismo tiempo, necesitar distancia; desear un cambio pero sentir miedo a dar el paso. En Terapia Gestalt esto no se entiende como una contradicción que haya que eliminar, sino como una oportunidad para comprender mejor el propio funcionamiento e integrar ambas partes de una forma más equilibrada. Esta pregunta conecta muy bien con personas que aún no conocen el concepto de polaridades, pero sí reconocen esa experiencia interna.