¿Qué entendemos por trauma?

La palabra trauma se utiliza para hablar de experiencias que han resultado especialmente difíciles de integrar.
Puede tratarse de acontecimientos claramente impactantes, como un accidente, una agresión, una pérdida, una situación de violencia o una experiencia de abuso.
Pero también puede estar relacionado con experiencias que, especialmente cuando se repiten o suceden durante etapas importantes del desarrollo, han dejado una huella profunda: sentirse constantemente rechazado, no sentirse seguro en casa, vivir situaciones de humillación, abandono, miedo o tener que adaptarse continuamente a las necesidades de otras personas.
Por eso, no existe una única forma de experimentar un trauma.
Dos personas pueden vivir situaciones aparentemente similares y quedar afectadas de maneras muy diferentes.
Lo importante no es únicamente lo que ocurrió, sino cómo esa experiencia quedó incorporada a tu manera de sentir, relacionarte y responder ante determinadas situaciones.
Cuando sabes racionalmente que estás a salvo, pero tu cuerpo reacciona
Una de las cosas que pueden resultar más desconcertantes es comprobar que, aunque racionalmente sabes que aquello ya pasó, determinadas situaciones siguen activando una reacción muy intensa.
Puedes saber que tu pareja no te está abandonando y, aun así, sentir un miedo enorme ante una pequeña distancia.
Puedes saber que aquella persona ya no forma parte de tu vida y, sin embargo, experimentar una reacción corporal cuando algo te recuerda a lo ocurrido.
Puedes saber que actualmente estás en un lugar seguro y notar tensión, bloqueo, ganas de huir o necesidad de controlar lo que sucede.
En ocasiones, el cuerpo reacciona antes de que podamos comprender qué está pasando.
Por eso, trabajar con el trauma no consiste solamente en hablar sobre lo ocurrido y analizarlo racionalmente, es necesario prestar atención a cómo aparece esa experiencia en el presente: qué ocurre en tu cuerpo, qué emociones surgen, qué necesitas hacer para protegerte y cómo te relacionas contigo mismo cuando aparece aquello que te resulta difícil.
¿Cómo se trabaja el trauma en terapia?

Cada proceso es diferente y no existe una única manera de trabajar una experiencia traumática. El trabajo en trauma es siempre muy delicado y cuidado.
En Terapia Gestalt damos especial importancia a lo que ocurre aquí y ahora. Esto permite observar cómo determinadas experiencias siguen influyendo actualmente en tu manera de sentir, pensar, actuar y relacionarte.
En sesión podemos ir identificando, por ejemplo:
- qué situaciones activan determinadas reacciones;
- qué sucede en tu cuerpo cuando aparece el miedo, la rabia o el bloqueo;
- qué emociones te cuesta permitirte;
- qué haces para evitar sentir aquello que resulta doloroso;
- qué necesidades quedaron sin atender;
- cómo aprendiste a protegerte;
- y qué ocurre actualmente cuando intentas relacionarte de una manera diferente.
No se trata de forzarte a revivir una experiencia antes de estar preparado.
El ritmo del proceso es importante. Antes de entrar en determinados contenidos es necesario construir recursos, seguridad y una mayor capacidad para permanecer en contacto con lo que sientes sin sentirte desbordado.
A veces el trauma aparece en la forma en que te relacionas

No siempre llegamos a terapia pensando: “Tengo un trauma que necesito trabajar”.
Quizá llegas porque tus relaciones siempre terminan de una manera parecida.
Porque tienes mucho miedo a que te abandonen.
Porque te cuesta confiar.
Porque necesitas tenerlo todo bajo control.
Porque te desconectas emocionalmente cuando algo te afecta demasiado.
Porque sientes una enorme dificultad para poner límites.
O porque determinadas situaciones despiertan en ti una reacción que no acabas de comprender.
Explorar estos patrones puede permitir descubrir que algunas de tus respuestas actuales tuvieron en algún momento una función: protegerte.
Y comprender esto puede cambiar la manera en que te relacionas contigo mismo.
En lugar de preguntarte “¿por qué soy así?”, podemos empezar a preguntarnos:
“¿Qué me está pasando y de qué estoy intentando protegerme?”
No tienes que esperar a estar peor para pedir ayuda
Muchas personas esperan durante años antes de acudir a terapia porque piensan que deberían poder gestionar lo ocurrido por sí mismas.
Otras sienten que, como aquello sucedió hace mucho tiempo, ya no tiene sentido hablar de ello.
Pero pedir ayuda no significa que seas débil ni que estés exagerando lo que te ocurre.
Si una experiencia continúa condicionando tu manera de vivir, relacionarte o sentirte contigo mismo, merece la pena poder explorarla acompañado.
Trabajo desde la Terapia Gestalt, con formación específica en trauma, ofreciendo un espacio en el que podamos acercarnos progresivamente a aquello que te ocurre, respetando tu ritmo y prestando atención tanto a lo que piensas como a lo que sientes y experimentas en el cuerpo.
No se trata de borrar lo que ocurrió. Se trata de que aquello que viviste pueda dejar de ocupar tanto espacio en tu presente y de que puedas disponer de más libertad para elegir cómo quieres vivir y relacionarte.
Si sientes que algo de tu pasado sigue condicionando tu vida actual, podemos explorarlo juntos.
Ofrezco terapia Gestalt en Barcelona y también terapia online.
Preguntas frecuentes sobre trauma y terapia (FAQ)
¿Tengo que haber vivido algo muy grave para tener un trauma?
No necesariamente. Las experiencias que dejan una huella profunda pueden ser muy diferentes. Lo relevante es cómo esa experiencia te afectó y cómo continúa influyendo actualmente en tu vida.
¿El trauma siempre produce ansiedad?
No. Puede manifestarse de muchas maneras: miedo, bloqueo, irritabilidad, vergüenza, desconexión emocional, dificultades en las relaciones, necesidad de control o determinadas reacciones ante situaciones concretas.
¿Tengo que hablar de todo lo que ocurrió en terapia?
No necesariamente. El proceso puede comenzar trabajando con lo que estás experimentando actualmente y avanzando progresivamente hacia aquellos aspectos que sea útil explorar.
¿El trauma puede afectar a mis relaciones de pareja?
Sí. Algunas experiencias pueden influir en la manera en que vivimos la cercanía, la confianza, los conflictos, el abandono o la necesidad de sentirnos seguros dentro de una relación.
¿Por qué mi cuerpo reacciona si sé que ya no estoy en peligro?
Una reacción emocional o corporal no siempre desaparece simplemente porque racionalmente sepamos que la situación ha terminado. El trauma se queda en el cuerpo. Explorar esas respuestas en terapia puede ayudarte a comprenderlas y relacionarte con ellas de otra manera.
¿Se puede trabajar el trauma aunque hayan pasado muchos años?
Sí. Que haya pasado tiempo no significa que no puedas explorar cómo esa experiencia continúa afectándote en el presente.
¿La Terapia Gestalt puede ayudarme si quiero trabajar una experiencia traumática?
La Terapia Gestalt es especialmente indicada para el trauma por el trabajo corporal y emocional, puede ofrecer un espacio para explorar la experiencia presente, las emociones, las sensaciones corporales, los patrones de relación y las formas de protección que has desarrollado. Además, tengo formación específica en trauma.
¿Cómo sé si lo que me ocurre está relacionado con algo que viví en el pasado?
No siempre es fácil establecer una relación por uno mismo. En terapia podemos explorar juntos qué situaciones desencadenan determinadas respuestas y qué significado tienen para ti, sin necesidad de etiquetar o diagnosticar lo que te ocurre.
¿Puedo empezar terapia aunque no tenga claro cuál es mi problema?
Sí. No es necesario llegar a terapia sabiendo exactamente qué te ocurre. A veces precisamente uno de los objetivos iniciales del proceso es poder comprenderlo.