En 1951, Fritz Perls y Paul Goodman, en el libro TERAPIA GESTALT: Excitación y crecimiento de la personalidad humana, hablan del proceso de contacto y retirada. Es el proceso por el cual me ocupo de todas mis necesidades (fisiológicas, afectivas, relacionales, de bienestar, etc…).
En base a este concepto de contacto y retirada, para Perls y Goodman, cada experiencia se podía dividir en el precontacto, la toma de contacto, el contacto final, y el postcontacto. Un ejemplo es el acto de comer: noto que tengo hambre, voy a buscar la comida, como, y cuando estoy saciado, dejo de comer.
En 1979, Joseph Zinker (discípulo de F. Perls) desarrolló su versión de este ciclo, con 6 fases: Sensación, Conciencia, Energetización, Acción, Contacto, Retirada.
Es el modelo que explicaré en este artículo.
El ciclo de la experiencia de Joseph Zinker
Los pasos descritos por Zinker guardan relación directa con los distintos mecanismos de interrupción que pueden existir que hacen que el ciclo no se pueda completar, es por esto que cuando empieces a leer la descripción del ciclo de la experiencia, quizá te parece que hay demasiados pasos. Al final verás que todos tienen sentido. Además, ten en cuenta que, en nuestras experiencias, muchas veces (quizá la mayoría de veces) pasamos de un estado a otro en pocos segundos.
Es importante puntualizar que los mecanismos que interrumpen el ciclo a veces son también habilidades. Por ejemplo, en breve os hablaré de los introyectos, y un introyecto muy útil es que si el semáforo está en rojo, no puedes cruzar, y esto te ayuda a que no te atropellen, por poner un ejemplo muy cotidiano y prácitco. O también os hablaré de la retroflexión, y una retroflexión sana es no decir todo lo que piensas si eso puede ser doloroso o agresivo, o aguantarse las ganas de pegar a alguien en un momento en que una situación te está superando.
La mejor forma de explicar el ciclo es acompañarlo con un ejemplo de experiencia, que me servirá tanto para explicar los distintos pasos como las posibles interrupciones del contacto que hacen que no podamos completar todo el ciclo para satisfacer de forma adecuada la necesidad.
El ejemplo que se me ocurre es la necesidad de poner un límite, de contactar con el enfado, de decir NO a algo. Veamos pues las etapas del ciclo de la experiencia.
Sensación
Partiendo de lo que podemos llamar una situación de REPOSO, aparece primero una SENSACIÓN.
Siguiendo con el ejemplo de contactar con el enfado, la sensación puede ser un calor o energía en el pecho, apretar las mandíbulas, apretar las manos, cambios en la respiración, algún tipo de tensión en las extremidades, … etc.
Una analogía (que no es mía pero que me gustó) que es muy gráfica para entender la aparición de una sensación, es compararlo con el cuadro de mandos de un coche. La sensación sería ese piloto que se enciende para indicar algo, por ejemplo, la “necesidad” del coche de repostar combustible.
La sensación es la excitación de la que hablan Perls y Goodman en TERAPIA GESTALT: Excitación y crecimiento de la personalidad humana.
Las sensaciones pueden ser tanto físicas como emocionales.
Cuando no llegamos a la sensación es porque hay un mecanismo de interrupción que llamamos DESENSIBILIZACIÓN o REPRESIÓN. Estar muy en el discurso mental ayuda a ello, ya que impide el contacto con la parte torácica y emocional, de ahí la importancia que le damos en terapia gestalt a bajar al cuerpo. Cuando actúa la represión no sabemos lo que nos pasa, no nos damos cuenta de las sensaciones. En términos de terapia gestalt, estamos en una confluencia de fondo. Si recordamos conceptos que ya he explicado en mi anterior artículo sobre la Teoría del Self, cuando emerge una necesidad en nosotros, decimos que emerge de nuestro fondo y se nos hace figura, es por eso que cuando no se nos hace figura ninguna sensación, decimos que estamos en confluencia de fondo, “somos todo fondo”.
La toma de conciencia
Cuando podemos ponerle un nombre a esa sensación, significa que ya hemos puesto un significado, ya le hemos puesto CONCIENCIA (el darse cuenta), se nos ha hecho figura. Sabemos lo que necesitamos, o hemos identificado la información que había en esa sensación inicial. Es decir, en nuestro ejemplo, identificamos que estamos enfadados, que nos ha molestado algo o alguien.
Insisto, a menudo pasamos de un estado a otro en pocos segundos, es decir, en este lugar del ciclo, puede ser que nosotros hayamos vivido conscientemente que “de repente” nos hemos enfadado, pero para llegar a esa conclusión, a ese conocimiento de “estoy enfadado/a”, hemos tenido que pasar por los pasos que hemos visto hasta ahora.
El mecanismo de interrupción que hace que no podamos llegar a la conciencia de nuestra necesidad es el INTROYECTO, que hace que sustituyas tu necesidad por la de otro u otros. Un introyecto es algo que hemos asimilado como verdad por influencia del exterior y que no hemos hecho el ejercicio de cuestionar, y eso hace que no podamos llevar a la conciencia que nuestra necesidad es otra. Siguiendo con el ejemplo, si hemos introyectado que enfadarse es malo o es de mala educación, no contactaremos con que esa sensación que sentimos es enfado.
Energetización
El siguiente paso del ciclo de la experiencia es la ENERGETIZACIÓN, es decir, una vez sabemos lo que queremos, lo que necesitamos, nos preparamos para ir a por ello, vemos qué opciones tenemos, nos ponemos “en movimiento”, ya sea literalmente o no. El cuerpo nos ha informado de nuestro enfado, lo hemos identificado y ahora seguimos nuestra necesidad, por ejemplo, decidimos dirigirnos a la persona que nos ha causado ese enfado.
¿Cómo podemos interrumpir esta fase y no llegar a la acción? En el caso de nuestro ejemplo, sería no energetizarnos para pasar a la acción de mostrar ese enfado, de expresarlo. Esto sería causado por una PROYECCIÓN, mecanismo que funciona al revés que el introyecto. En el caso de la proyección no identificamos en nosotros algo nuestro y se lo ponemos al entorno, a un otro. Es decir, la proyección sería que, como no me permito el enfado, yo nunca reconozco que me enfado, no lo puedo ver en mí, son siempre los demás los que se enfadan. De este modo, no soy capaz de llevar mi energía hacia la acción de enfadarme.
Antes de seguir con el siguente paso del ciclo, es obligado hacer una observación acerca de la Introyección y la Proyección. A veces es complicado identificar cuál de los dos mecanismos está actuando para interrumpir el paso a la conciencia o a la energetización. Es decir, aunque acabo de explicar que el orden es que primero es la Introyección y luego la Proyección, hay quien sitúa estos mecanismos en distinto orden.
Acción
Gracias a esa energetización somos capaces de llegar a realizar la ACCIÓN. Estoy ya delante de esa persona y le hablo con la intención de expresarle mi enfado.
Cuando no somos capaces de pasar a la acción, lo que hacemos es retroflectar. La RETROFLEXIÓN es usar toda esa energía que teníamos ya para la acción hacia el entorno (un otro, por ejemplo) hacia nosotros mismos, con pensamientos que no nos llevan a la acción que realmente necesitamos, que pueden venir acompañados de movimientos o micromovimientos, tensiones. Si retroflectamos esa rabia o enfado, no somos capaces de seguir el ciclo de la experiencia, no podemos saciar nuestra necesidad, no llegaremos al contacto. Te puedes imaginar cómo puede afectar a nuestro cuerpo retroflectar la rabia (tensiones, dolores, malestar, …).
Contacto
Llegamos al CONTACTO, el momento en que resolvemos nuestra necesidad. Le digo a esa persona lo que me ha molestado, que me ha hablado mal y le pongo el límite, le digo que me hable siempre con respeto.
Realizar la acción por sí misma no implica haber llegado al contacto con nuestra necesidad. El contacto tiene que ser nutritivo, se tiene que contactar con él, valga la redundancia. Siguiendo con el ejemplo, si le digo a esa persona lo que me ha molestado pero luego le quito importancia pensando “seguro que no servirá de mucho, creo que he sido blando, no me tomará en serio” … etc, se tratará de un contacto leve, frío, que no hará que cerremos esa gestalt, nuestra necesidad no quedará saciada.
Esta forma de evitar el contacto nutritivo es lo que llamamos DEFLEXIÓN, que es también cuando evitamos ese contacto, de forma más o menos consciente. Como los demás mecanismos, puede ser un estilo de estar en nuestra vida, algo a lo que tendimos. Por ejemplo, estás hablando con alguien y te pregunta por un asunto doloroso o complicado para ti y simplemente dices que “todo bien” o cambias rápido de tema. Es un mecanismo habitual en personas que evitan el dolor.
Retirada
Una vez hemos cubierto nuestra necesidad, el último paso es la RETIRADA, volvemos a estar preparados para la siguiente necesidad. En nuestro ejemplo, he puesto el límite y puedo seguir con mi día, con ese asunto ya resuelto.
También hay forma neurótica de no retirarnos en un ciclo de la experiencia. En nuestro ejemplo, si nos quedamos enganchados en el enfado y la rabia con esa persona, si no somos capaces de estar en paz una vez puesto el límite. En este caso lo que hay es una CONFLUENCIA, no nos podemos separar de la experiencia, de modo que tampoco puede bajar a nuestro fondo para integrarla y dar lugar así también a que surja una nueva necesidad.
Si bien, como es el caso, podemos confluir con una sensación desagradable, como es el del ejemplo, no poder salir de un enfado, es quizá más fácil de entender la confluencia con ejemplos placenteros como, por ejemplo, no ser capaz de retirarnos después de una cena con buenos amigos en la que te lo has pasado muy bien, de modo que te has dado cuenta que no querías que se te hiciera tan tarde, querías volver a casa con el tren y ya pasó el último, estabas tan a gusto que no querías que esa experiencia terminara, te quedaste enganchado en el contacto, no te retiraste. Es un aferrarse al contacto más allá de lo que realmente uno necesita.
El ciclo de la experiencia y sus interrupciones

Fuente de la imagen: Escola Gestalt de Catalunya - Espailúdic
¿Cómo lo haces tú?
Ahora que ya sabes en qué consiste el ciclo de la experiencia, es decir, cómo aparecen las necesidades y cómo es el camino para satisfacerlas, te invito a que pienses en algún conflicto que sientas que está resuelto y otro que sientas que no lo está. Que sean suficientemente significativos y/o que sean recientes, para que te sea fácil recordarlos.
Ves recordando cómo fueron esas experiencias y cómo fue ir pasando por cada uno de los 6 pasos. Empieza por la que quieras, aunque te propongo que sea por la que consideras que se cerró correctamente.
Para ayudarte a entrar en esas experiencias, si quieres puedes hacerlo de la siguiente forma:
- Escribe el nombre de cada paso del ciclo en 6 hojas: Sensación, Conciencia, Energetización, Acción, Contacto, Retirada
- Ponlas en el suelo haciendo un círculo en orden.
- Ponte de pie delante del círculo de papeles, cierra los ojos y recuerda esa situación.
- Cuando tengas la situación presente te vas situando encima de cada papel, en orden, empezando por la Sensación y vas pasando por cada fase, cambiando de papel cada vez que al ir recordando la situación sientes que vas pasando de estado.
Habilidades e Interrupciones del contacto
El propósito es que te des cuenta si realmente esa situación se cerró correctamente o no, en caso afirmativo, te darás cuenta de CÓMO lo hiciste y quizá descubras o pongas conciencia a tus habilidades de contacto. Si, en caso contrario, te das cuenta que realmente esa situación no se cerró de forma satisfactoria, te dará la posibilidad de descubrir CÓMO no lo hiciste y de encontrar la forma de hacerlo.
Y, de igual modo, con la otra situación, la que sientes que se quedó pendiente de cerrar, podrás ver en qué fase se interrumpió y ver qué mecanismo fue el que usaste: represión, introyección, proyección, retroflexión, deflexión o confluencia.
El escenario ideal es que puedas hacer este ejercicio conmigo en sesión. Como terapeuta gestalt en Barcelona o en terapia online, te iré ayudando a contactar con esa situación recordada desde el aquí y ahora, desde lo que sientes en ese momento, y te ayudaré a ir identificando en qué paso del ciclo te encuentras en cada momento.
¿Te acompaño? Estos son mis Servicios.